Este es mi templo creativo

sábado, 20 de noviembre de 2010

DE LA EXPERIENCIA

“Experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede” Aldous Huxley

D´accord avec Huxley

¿Pero qué define el “qué hacer con lo que te sucede”?
R= Tu creación

Desde mi nacimiento he venido elaborando lo que yo denomino “mi creación”, esto es el conjunto de ideas que he amasado en el sueño de mi vida. Esta gran masa en abstracto se ha enriquecido a partir del contacto con lo que llamo “el Otro”, esto es, todo lo externo a mí. Eso Otro impacta mi creación en dos movimientos, dándole a ésta un diseño único frente a creaciones ajenas.

1)   El primer movimiento ocurre cuando integro a mi creación un elemento propuesto por el Otro. Este acto lo denomino “Acuerdo”, tomando prestado el término de Don Miguel Ruíz.

2)   El segundo movimiento consiste en la manera como integro ese elemento propuesto por el Otro, de tal modo que se ajuste a la lógica, coherencia y/o inercia que lleva la  creación propia en conjunto; a este acto yo lo denomino “arte”.

El primero tiene que ver con mi relación con el Otro en la medida que dispongo acordando o no la propuesta del Otro.

El Otro propone, Yo dispongo

El segundo es el proceso íntimo que ocurre cuando dispongo “acordar” un elemento externo, y consiste en la manera particular, individual, única en que yo, como cada individuo, integro a mi creación dicho elemento externo acordado.

De tal manera que armados con nuestra creación vivimos “lo que sucede”, esto es lo que yo denomino “Situación”, experimentándola  de manera particular, de tal suerte que podemos varios individuos estar viviendo una misma situación y no por ello coincidir en nuestra experiencia.

De la situación cabe mencionar, que nos es dada. La situación no contiene nuestra voluntad, por lo tanto, jamás deberíamos pretender cambiarla, porque, insisto, es propuesta, es el Otro, es lo externo a mi.

¿Pero cómo sé dónde termino yo, y dónde comienza la situación?
R= Todo el vasto mundo donde impere “mi voluntad”, soy yo. Todo aquello donde no esté presente mi voluntad, es el Otro.

Todo aquello que no soy yo, es situación para mi. La situación no la puedo modificar directamente, pero sí puedo decidir la experiencia que pudiera obtener de ella, dado que incumbe a mi voluntad el diseño de mi creación que definirá “lo que hago con lo que me sucede”, en otras palabras, “lo que hago con la situación”.

Hasta aquí podemos alcanzar a visualizar la importancia que tiene nuestra creación, dado que ella es la fuente de la que se desprende la riqueza o pobreza de nuestra experiencia ante cualquier situación a la que estemos expuestos.

“No importa que nos suceda, importa lo que hacemos con lo que nos sucede”.

Me pregunto cómo puedo lograr ser maestra de mi propia creación de manera que pueda coleccionar en mi vida experiencias geniales.

No nacimos para ser presas de la situación, dado que la situación  no puede penetrar el imperio de nuestra voluntad. A nuestra creación no se integra nada que no tenga autorización de nuestra voluntad. Nuestra creación siempre es nuestra responsabilidad, lo reconozcamos o no, nadie puede decidir por nosotros.

Dicen que dios nos dio “libre albedrío”, nada más ilustrativo de lo que intento explicar que ese dicho. Lo que hacemos con lo que nos sucede es nuestra responsabilidad, pues es nuestra creación misma.

“Soy el mismísimo creador de mi propia experiencia, no así de lo que sucede.”
No soy responsable de la manera como fui educado en mi hogar, pero soy responsable de lo que yo hice ante dicha situación, porque soy el mismísimo creador de mi experiencia, se me puede imputar todo aquello que se desprende de mi creación, se me puede imputar lo que hice con mi situación.

Por ejemplo, si soy hijo de un alcohólico, se me puede reconocer ante tal situación, sin embargo, si yo me hago alcohólico, me es imputable ese hecho dado que desde el imperio de mi voluntad yo acordé serlo. No soy responsable de que mi padre sea alcohólico, eso es cosa del Otro, eso es parte de la Situación; pero sí soy responsable de “la manera como yo experimenté la situación”, en otras palabras, soy responsable de lo que yo hice con la situación.

De tal manera que entendiendo esto no es posible justificar nuestras experiencias señalando lo terrible de nuestra situación, no es posible sentirnos víctimas o ver como víctima a nadie. Soy responsable de mi creación, de todo lo que he amasado en ella, de lo que he acordado o no  a lo largo de mi vida, de la manara como he integrado elementos externos a mi vida, y finalmente de lo que hago con las situaciones a las que estoy expuesto lo cual  corresponde de manera directa a mi creación.

Por tanto, dado que la creación es una obra personal, si el artista de la misma en algún momento se da cuenta que no es lo que el buscaba, que su colección de experiencias no le satisfacen, que alcanza a vislumbrar un mayor potencial en su interior, como para crear una obra de arte fantástica; puede este artista hacer un alto, recapitular en los acuerdos que ha hecho, y decidir rehacer su obra maestra, tantas veces como lo requiera en su vida.

Un maravilloso ejemplo de todo lo expuesto es el mediometraje “El circo de las mariposas”. La experiencia de la vida del hombre en esta tierra nada tiene que ver con la situación a la que tenga que enfrentarse, sino a la creación, que esta inicialmente en el imaginario de su creador y que se concretiza  al resolver eso que, como diría Huxley, “le sucede”.

La forma como resolvemos lo que nos sucede, esto es, la experiencia que vivimos ante lo que nos sucede puede ser tan genial o mediocre, como genial o mediocre sea nuestra creación, y no es excusa cuan difícil sea la situación que haya que enfrentar, pues ya lo dijo Mr. Méndez:

“Entre más grande la prueba, más glorioso el triunfo”.


                                                              - Loca de los Gatos

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